lunes, 25 de agosto de 2008

Indicios

En el texto de Carlo Guinzburg, Indicios, se intenta analizar, a través de una reconstrucción histórica, un modelo epistemológico, un paradigma, ampliamente empleado en la práctica pero con poco desarrollo teórico.
Históricamente se hablaba del paradigma indicial asociado a la adivinación o a la interpretación de los astros. Pero en el siglo XIX, comenzó a afirmarse en las ciencias humanas un paradigma de indicios que tenia como base la sintomatología o semiótica medica (en el caso de la medicina), que tenia como impulsores a personajes como Morelli, Freud y Conan Doyle, quienes verían en los datos secundarios maneras de interpretación alternativas a las tradicionales.
Morelli propuso un método alternativo para distinguir los cuadros originales de las copias. En su teoría sostiene que no hay que basarse en las características más evidentes, sino que se debe examinar los detalles menos trascendentes, en el caso de las pinturas, en los lóbulos de las orejas, las uñas, la forma de los dedos. Estos detalles son a los que menos les prestan atención los imitadores a la hora de realizar una copia.
En este punto me quiero detener. El método empleado por Morelli para distinguir una pintura original de una copia ¿puede utilizarse para distinguir una escritura original de una copia? Para hilar más fino ¿existe la posibilidad de copiar un estilo de escritura?
Me parece arriesgado afirmar que cada escritor se caracterizarse por tener indicios propios y únicos en su estilo de escritura.
Tanto las ideas, como los pensamientos y conocimientos nunca son totalmente propios de un individuo, sino que se forman en un proceso de construcción en el cual intervienen otros agentes.
Quizás en cada escritor se pueda reconocer determinados indicios en su forma de escritura. Esto no necesariamente significa que les sean totalmente propios, sino que puede existir la posibilidad de que los comparta con otros escritores, sin que necesariamente se pueda considerar como una copia. Ya que el arte de escribir es una construcción que se realiza en forma conjunta, y no individual.

Mi Identidad

Me llamo Julio Nicolás Ontiveros Matta, pero siempre me presento como Nicolás Ontiveros, ya que me resulta muy largo presentarme con mis dos nombres y apellidos que figuran en mi DNI. Además, por el hecho de que no me siento identificado con mi primer nombre, Julio, seguramente porque siempre me llamaron Nicolás.
Tengo veinticuatro años. Los últimos veinte los he vivido en Berazategui y los cuatro restantes en Quilmes. Soy estudiante de Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad Nacional de Quilmes.
Cuando finalicé mis estudios secundarios, mi deseo era ser periodista deportivo, ya que soy un fanático de fútbol, pero por problemas económicos no podía pagar el instituto terciario, por lo cual decidí estudiar Comunicación Social en una universidad pública, considerando que esta carrera se podía asemejar al perfil profesional que anhelaba adquirir.
En el transcurso de los años en los que estoy estudiando en la universidad descubrí una necesidad que quizás antes estaba oculta, me refiero a la necesidad de indagar, reflexionar y expresar, más allá de los conceptos teóricos, sobre la vida misma. Trato de trasportar todo lo que leo o escucho en las clases a mi vida cotidiana, utilizándolo como recurso para afrontar la vida diaria. Me gusta mucho la filosofía, trato de reflexionar las cosas y no considerar nada como natural, porque considero que en la vida hay muy pocas cosas seguras, una de ellas es la muerte pero por lo general, todo depende de la voluntad del ser humano.
En esta primera clase debemos auto presentarnos pero es imposible describirse uno mismo como un ser uniforme, ya que todos estamos sujetos a infinidades de situaciones que nos modifican continuamente. Por eso de lo único que puedo estar seguro de mí es que soy un ser en constante cambio, sujeto a contradicciones y crítica.
Para dar un cierre a mi presentación diré que soy un pasado y un presente continuo.